Hola a todos
Os he prometido mil veces seguir contando mi viaje por Turquía y las Islas del Egeo y aquí estoy cumpliéndola aunque sea con mucho retraso. De hecho buscando veo que lo último que conté fue hace dos años (¡¡¡Comorrrr!!! que diría chiquito ¿¿¿¿Cómo es posible que haya pasado tanto tiempo???)... y entonces ya prometí seguir contandolo en breve. Pero bueno, como siempre digo, el blog es mío y escribo cuando y lo que quiero. Pues eso. En aquel post ya hice un breve resumen de lo que llevaba, pero lo repito por aquello del tiempo que ha pasado.
Decía que todo empezó con la idea de hacer un crucero aquel verano del 2006 que se complicó como explicaba en los prolegómenos del viaje. El caso es que al final nos fuimos para Estambul donde estuvimos un par de días (ver aquí y aquí), luego atravesamos media Turquía haciendo un circuito por la Capadocia con un estupendo viaje en globo incluido (por cierto, que hace poco se cayó uno más o menos como el que nosotros cogimos, uppps), luego regresar a Estambul para comenzar un crucero por el Egeo
(que es donde me quedé), pasar cinco días a bordo visitando un montón
de sitios y finalmente otra vez de vuelta a Estambul, una noche más allí
y volver a casita... Casi nada. Por cierto, que ya habréis oido la que tiene liada en Turquía, que me recuerda a lo que pasó en Egipto y espero que acabe bien, porque esa ciudad es otra a la que tenemos mucho cariño mis papis y yo (incluso Sofía).
Bueno, el caso es que lo último que os conté fue nuestra parada en Éfeso-Kusadasi así que hoy sigo con el relato hablando de la parada que hicimos en Mikonos. Ésta es una isla que os sonará bastante porque es famosa. Está llena de playitas y casas de esas blancas, así que mi mami que conoce Ibiza (servidora no ;-( dice que se parece bastante. Otras de las cosas características de esta isla son unas iglesias muy pequeñitas y también blancas y los molinos que habéis visto en la foto del principio (que ya os enseñe aquí y que es superchula ¿no creéis?). Ah y también un pelícano que anda por las calles paseándonse tan pancho siendo el objetivo de todos los turistas. Buscando por Google he visto que se llama Petros y si queréis aquí cuenta su historia.
Pues bien, nuestra visita a la isla consistió en pasear un poco por la capital y luego irnos a una playa a otra parte de la isla a pasar el día (creo que fue la escala más larga que hicimos). Hay varias playas famosas y nos fuimos a una chula y tranquilita. Allí estuvimos la mayor parte del día y luego, con un barco, nos fuimos a otra que si no recuerdo mal se llamaba Playa Paradise y básicamente era una discoteca en la playa, osea una zona de marcha para jóvencitos. Allí estuvimos un rato sólo porque la gente estaba bastante desfasada (y eso que era tempranito que a las tantas de la mañana no te digo nada...), y la anécdota estuvo en la foto que os pongo abajo. Si os fijáis, entre las chicas que bailan arriba hay una con gafas (la de la izquierda) que no tiene pinta de ser muy joven. La cuestión es que era una ¿señora? (lo pongo entre interrogaciones porque no sé cómo llamarla ;-) que venía con nosotros y que tan pancha al llegar a la playa se subió al escenario a bailar con las jovencitas. Nada que objetar, of course, lo que pasa es que la mujer era bastante particular, y ella y su marido se nos pegaron como lapas (a nosotros y unas amigas de Barcelona) durante el viaje y no había manera de separarse de ellos. En fin, fue divertido que es lo que importa.
Y nada, no os puedo contar mucho más de Mykonos (tampoco me acuerdo mucho, para que os voy a engañar ;-), sólo que nos gustó mucho y que sería una genial idea volver allí a pasar unas vacaciones, seguramente combinándolo con alguna otra isla de las que conocimos y de la que os hablaré, espero, en breve. Así que nada, besitos de peluche para todos y gracias por pasaros.
Molly
PD: Por cierto, en breve espero contaros interesantes noticias :-)
PDPD: Para seguir el relato de este viaje directamente pincha aquí.
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miércoles, 12 de junio de 2013
martes, 9 de marzo de 2010
Vacaciones en el mar
Hola a todos
Como prometí, estoy de vuelta y vengo con fuerzas para seguir contando mi último y más sonado viaje. Bueno pues lo habíamos dejado tras mi viaje en globo volviendo desde la Capadocia a Estambul, un larrrgo trayecto que ya os adelanté nosotros hicimos en avión, en la Iberia turca ;-) para poder llegar a tiempo de embarcarnos. Y si Jack Sparrow, el de Piratas del Caribe, tenía a su perla negra, osea su barco, a nosotros nos esperaba en el puerto otra perla, la del Egeo, que iba ser nuestro barco. Y ahora quitaros la idea que tenéis de los barcos de crucero, esos grandes con un montón de pisos con los camarotes y que parecen una ciudad en pequeñito. Algo así como ese barco que hace unos días salió en todos los papeles porque les cayó una ola gigante y hubo hasta muertos :-(
No, la perla era un crucero de los de andar por casa, de bandera griega, de una compañía, Louis Cruises, que se dedica, tal y como contaban en un foro de Internet, a comprar barcos viejos, repintarlos y dedicarlos a hacer cruceros más o menos cortos, como el de las islas griegas. Esta gente se hizo famosa, por decir algo, cuando hace dos años y medio se hundió uno de sus barcos en Santorini, una parada que nosotros también hicimos y donde nos encontramos con el futuro miniTitanic, algo que ya os conté en su momento con todo lujo de detalles (incluidas fotos explicativas, recomiendo leerlo ;-). Pero la cosa no acaba aquí porque, ¡ah casualidad!, resulta que el que os he contado antes de la ola gigante también es de la misma compañía y, a juzgar por la pinta, debe ser de sus mejores barcos así que, moraleja, los de Louis Cruises tienen la negra así que mejor no montar en uno de sus barcos por lo que pueda pasar...
En fin, nosotros sí lo hicimos y, claro, en ese momento no sabíamos mucho ni de la línea ni desde luego de lo que pasaría después. De todos modos os podéis imaginar que la primera impresión no fue muy buena, porque efectivamente la perla era un barco bastante viejo. Sin embargo, poco a poco fue ganado nuestro corazoncito sobre todo gracias a la tripulación, siempre con una sonrisa, a que había unos cuantos que hablaban español (porque el griego no hay quien lo entienda) y también a que, como puede atestiguar mi padre, se comía muy bien. Por cierto, una de las variadas cosas que nos pasó en el barco es que nos asignaron para cenar (era la comida en plan formal y tenías sitio fijo para todos los días) "la mesa del capitán" ¡qué importantes!.
La cosa es que el barco estaba tan lleno que no había mesas para todos así que tuvieron que okupar la mesa del capitán (en todo el medio del salón). Bueno, en la próxima entrega os cuento más cosas de nuestras vacaciones en el mar (incluyendo excursiones) y ahora os dejo con la foto de mis papis enseñando el letrero de "Captain´s table", osea la mesa del capitán... Os podéis imaginar todas las noches el cachondeo que había con el camarero ¿Y el capitán, no cena hoy?
¿Pensábais que os iba a enseñar a mis papis?
Se siente, prefiero que permanezcan en el economato...
quería decir en
el anonimato ;-)
jueves, 5 de noviembre de 2009
Mi aventura en globo
Hola a todosHoy por fin voy a seguir con el relato de mi viaje por Turquía y Grecia con la prometida aventura en globo tras la resaca de los Premios Bitácoras. Os recuerdo que estábamos en la Capadocia turca, una región remota y misteriosa. Allí, cómo no, los guías tratan de venderte algunas excursiones y una de ellas es la de montar en globo. Al parecer, o eso he oído, esta es una región muy buena para probarlo por dos cosas: las vistas y unas condiciones metereológicas muy buenas para los vuelos en globo.
Bueno, el caso es que mis papis no lo tenían muy claro porque costaba una cifra pero se dijeron ¡qué demonios! ¡from the lost to the river! (osea, de perdidos al río para los que no sepan inglés ;-), con lo que nos ha costado el viaje ¡qué más da un poquito más! Así que allí fuimos.
La cosa es que hay que levantarse muy, muy temprano (antes del amanecer), te recogen y te llevan al sitio. Allí te dan un desayuno más bien escaso (o quizá llegamos tarde) pero que viene muy bien porque, aunque sea agosto, a esas horas hace un frío importante. Y bueno, esto mientras que ves como inflan los globos, toda una experiencia. La sorpresa para nosotros fue que allí había muchísimos globos (¿cuántos? ¡imposible contarlos! pero cerca de 100 fácil). Pues nada, finalmente el globo se hincha y la gente se monta. En nuestro caso, en el globo íbamos como 17 personas más un peluche (osea yo ;-). La canasta de globo era como la que habréis visto en las pelis pero multiplicada por tres. En el centro, lo que sería una canasta normal, iba el piloto (un Tom Cruise turco, pero rubio en vez de moreno y entradito en años, aunque igual de bajito) con las bombonas de gas, y a los lados los pasajeros repartidos en 8 cada lado... total, un montón de gente por los aires.La aventura fue estupenda. El globo va subiendo y bajando según los vientos y va todo bastante tranquilo (lo digo para los miedosos); bueno, hay algo de suspense, sobre todo cuando alguna vez se pasa rozando la copa de algún árbol... menos mal que no rozamos ningún picacho de esos que hay en Capadocia que si eso pasa la hemos cagado...
El paisaje es muy bonito, aunque nos gustó más la experiencia de montar en globo en sí que el sitio porque, como ya os conté, la Capadocia no es que nos apasionara... Lo que sí es apasionante es esto de volar en globo, una experiencia que no deberíais perderos si podéis. Ah y lo más divertido es el aterrizaje. Unos coches van siguiendo al globo por tierra hasta que llega la hora de tomar tierra y se aterriza... pues... donde se puede. En nuestro caso fue en un campo bastante grande y plano. Sólo había un obstáculo: un pequeño riachuelo seco... ¿Adivináis dónde fuimos a parar? Pues sí, al riachuelo. En fin, fue muy divertido de todas formas y al bajar montaron unas mesitas con unos frutos secos y una copita de champán para brindar por nuestro bautismo aéreo (parece ser que es costumbre y ¡mola!). Por cierto que también te dan (unos días después) un certificado para demostrar que has volado. A mí no me lo dieron porque, al fin y al cabo, iba de polizón (como siempre ;-) pero entre mi papi y yo hemos retocado uno de los suyos poniendo mi nombre para enseñarolo ¿a qué mola?
Muchos besos para todos (y gracias una vez más por vuestro apoyo :-)
PD: Para seguir el relato de este viaje directamente pincha aquí.
martes, 16 de junio de 2009
Mezquitas, kebaps y compras
Bueno, me he hecho de rogar pero sigo con el viaje que os estaba narrando, y os voy a contar más cosas de Estambul como ya os dije. Para empezar, os digo qué en la foto estoy delante de la Mezquita azul, una de las más famosas del mundo por ser de las pocas que tienen seis minaretes. Lo de azul viene por el color de los azulejos que decoran el interior aunque, la verdad, es que nosotros no lo vimos tan azul.Lo curioso de la foto es que está hecha en la plaza principal de la ciudad donde están situadas, una frente a otra, Santa Sofía y la Mezquita azul; osea que para hacerme ambas fotos sólo tuvimos que girarnos y voilá. Por cierto, la mezquita también tiene una cúpula enorme pero bien sujetadita por cuatro enormes columnas, eso a pesar de estar hecha siglos después que Santa Sofía.
Muy cerquita de allí está la cisterna, un depósito de agua subterráneo construido en la época romana y muy curioso, y el Palacio de Topkapi, donde vivían los Sultanes del Imperio otomano. En fin, la verdad es que hay un montón de cosas que ver así que sólo os puedo decir que merece la pena ir, y si lo hacéis tampoco os perdáis las vistas desde la torre Galata, con una preciosa panorámica de la parte antigua de Estambul.
¿Más cosas? Que si te gustan los kebap lo vas a flipar porque Estambul
huele a kebap por todos lados porque en cualquier esquina te encuentras una máquina de ésas que van haciendo girar la carne. Eso sí, allí no lo comen igual que aquí; normalmente lo comen con pan normal o sin pan o en forma de rollo… Además, se puede comer muy barato, o también caro (si te sientas en una terraza, por ejemplo). En la foto de aquí al lado veis a mi papi comiéndose “el kebap” (doble de cordero en un sitio que hasta pesaban la cantidad de carne) en una terraza cerca del mercado egipcio.Este mercado, también conocido como el de las especias, estaba bastante cerca de nuestro hotel, pero algo más lejos (a tiro de un moderno tranvía) teníamos el Gran Bazar de Estambul, un mercado cubierto que es todo un mundo, tanto que no es difícil
perderse dentro. Allí se puede comprar casi de todo, incluido ropa y complementos de las mejores marcas del mundo (falsos claro, que eso es todo un arte en este país). Por supuesto, el regateo es una norma y allí mi padre tuvo que sudar porque los turcos son bastante pesados y duros negociantes. Siempre cuenta la historia del turco que le vendía un cinturón de piel bastante caro; él le ofreció una tercera parte del precio y como no colaba se largó. ¿Qué hizo el turco? Le empezó a perseguir por el mercado al grito de ¡catalán, catalán! Mi padre le aclaró que de catalán nada (y no es por faltar, que precisamente íbamos con dos chicas de allí –besitos Pili y Montse-) y al final lo compró por la mitad del precio.Bueno aunque podría contar mil cosas más, vamos a dejar Estambul para embarcarnos en un circuito por la Capadocia… pero eso será en el próximo post.
Besitos
PD: Para seguir el relato de este viaje directamente pincha aquí.
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