jueves, 8 de febrero de 2007

Mi aventura en góndola

Como prometí, voy a contar más cosas sobre mi viaje a Italia, no en vano fue muy, muy intenso y vimos un montón de cosas. Y, bueno, aunque mi paso por Venecia no fue el único inolvidable (junto a Roma, Florencia fue un sitio de esos a los que hay que volver) sí me voy a centrar en la ciudad de los canales (aquí no hay dudas con la foto ¿no?).
Allí, pude comprobar que de verdad existe un lugar donde las calles son canales y los coches góndolas. Cómo sería la cosa que estuvimos un ratillo metidos en un atasco de góndolas. Lo que os cuento, íbamos montados en una dando un paseo cuando por una calle salió una barca que se atrancó o no sabía maniobrar, total que empezó a atascarse la calle y los gondoleros a gritarse ¡¡¡¡domingueri!!! ¡¡¡qué cosa fae!!! ¡¡¡tú eh que eres di Parla o qué!!! (esto último cosecha mía)… Mirad la foto de abajo para ver que no miento. La verdad es que fue divertido, porque no duro mucho, claro.
Por lo demás, Venecia es muy chula pero en un día te la ves, y el paseo en góndola sí que mola pero también depende. Por ejemplo, al desmontar de la góndola a mi papi le pidieron propina para el gondolero pero no dio ni un duro... no por agarrado sino porque el tío no se cantó nada. Menos mal que en el paseo nos cruzamos con otra góndola en la que iba un tipo cantando y estuvimos un par de minutillos escuchándole… aayyyyy, me pongo romanticona sólo de recordarlo...

Como os lo digo, un atasco de góndolas... en Venecia, claro