lunes, 17 de diciembre de 2007

Paris Mon Amour


Ha sido casualidad que después de hablaros de mi amigo Pepe, el zorrillo apestoso francés, mi siguiente post sea precisamente para hablaros de mi viaje a la capital de la France, la ciudad de las luces y el amor. Fue otro escapadita en un puente con mis papis y en la que nos dimos una buena pateada (yo, como siempre, colgada de la mochila). La verdad es que aprovechamos el tiempo tanto que un guía de allí se quedó alucinado cuando le dijimos que en un día habíamos visto dos museos, tres palacios, los campos elíseos y ya no me acuerdo cuanto más.

El tipo, por cierto, nos llevó hacer un tour por Paris la Nuit, incluyendo paseo por el Sena (la leche que frío) y carrera, a toda velocidad, por el túnel donde se mató la lady Di esa. También nos habló de una iluminación especial que tiene la torre Eiffel. La llaman Pokemon y consiste en dejar que haya suficientes japoneses subidos a la torre; les dicen que disparen los flashes de la cámara y ya está. El efecto es sorprendente.

Por supuesto estuvimos en el Louvre viendo, entre otras, a la Gioconda (aquí al lado tenéis la foto). Madre mía en mi vida había visto tanta gente haciendo fotos al mismo tiempo… hay que pegarse para poder llegar a la primera fila y ver esa maravilla de cuadro.

Otra cosa chula de Paris es la torre Eiffel. Es una de esas cosas que parece que parece que por tópicas no te van a gustar y la verdad es que molan. La vista, por supuesto, es una pasada, aunque miras para todos lados y dices, sí, es París pero como que me falta algo (la torre Eiffel, claro). Por cierto, mi papi, con dos narices, se atrevió a cometer el mayor pecado del mundo para un francés… comerse un croissant mojándolo en el café y encima en la mismísima torre Eiffel….


PD: por cierto, por si no os habéis dado cuenta, este blog ya lleva ¡¡más de un año!! ¡¡¡y eso que sólo soy una oveja de peluche!!