lunes, 13 de agosto de 2007

Un viaje sorpresa

Sí, ya sé que prometí que en breve iba a seguir contando mis viajes (y no, no he estado por ahí de vacaciones como vosotros, malas personas) pero, qué queréis, la pequeña Sofía nos tiene tan ocupados que hasta los peluches de la casa estamos estresados (¡qué manera de llorar y qué potencia tiene la jodía!). Pero bueno, la verdadera razón de que haya tardado tanto no es la peque sino que se me ha estropeado el ordenador (hasta a mí me pasan estas cosas) y claro, para arreglarlo necesitaba la ayuda de mi papi que no para de preparar biberones y demás con lo cual…

En fin, hablemos ya del viaje. Tal vez algunos reconozcáis el sitio, lo que pasa es que la foto no es muy buena, entre otras cosas porque el sitio estaba en obras. Los fans de Star Wars (mi papi entre ellos), deberían reconocer rápidamente el lugar porque aquí se rodó una escena de El ataque de los Clones (ver la foto de abajo)… efectivamente, es la Plaza de España de Sevilla, ese precioso lugar que lamentablemente no era tan bonito cuando estuvimos (por las obras) y encima el lorenzo pegaba de lo lindo y eso que aún no había empezado el verano de verdad.

Este fue un viaje de los de cerquita pero muy especial, porque mi papi nos llevó a mi mami y a mí de sorpresa. Nos dijo “el fin de semana no hagáis planes, sólo haced una maleta (eso para mi mami, claro) y un coche pasará a recogeros a tal hora para llevaros a…” Recuerdo como mi mami se esperaba ir al aeropuerto y se llevó la sorpresa al ver que íbamos a la estación del AVE que nos llevó a Sevilla. Allí, además de visitar esa preciosa ciudad, darnos un bañito en la piscina del hotel y pasar una poquita de caló, mi papi le regaló a mi mami un anillo de compromiso y mi mami, que no sabía dónde iba pero ya se olía la cosa, le regaló un reloj de idem… ¡ah que romántico!

Bueno, os dejo que la peque está llorando y hay que entretenerla un rato…
El lugar elegido para recrear la ciudad de la reina Amidala
es uno de los pocos aciertos de la trilogía moderna de Star Wars
que, según mi papi, no le llega ni a la suela de los talones a la antígua...