lunes, 21 de febrero de 2011

Egipto en el corazón


Hola a todos
Seguramente más de uno ha pensado que había abandonado el blog, pero no, sigo al pie del cañon lo que pasa es que no he tenido mucho tiempo. Ya dije en su momento que no iba a dar explicaciones cuando tardara en publicar pero esta vez, dado que no escribo desde el año pasado, hace casi dos meses (quizá la vez que más he tardado en publicar) pues os lo voy a decir. Por una lado, como ya he contado otras veces, en invierno, sobre todo después de las navidades y hasta que no empieza a hacer calorcito, me dan unas ganas de invernar con mi familia que-pa-qué... En segundo lugar se han producido algunas circunstancias excepcionales como que se nos estropeara el ordenador nada más cambiar de año, que mi papi estuviera con otros proyectos (de los que os hablaré en breve) y que el pobre esté ahora centrado en buscar empleo ya que le han dado la patada en donde estaba (si necesitáis un periodista digital y/o/u community manager, dadme un toque ;-) pues eso que no ha tenido tiempo de ayudarme y así, entre pitos y flautas (un mes en pitos y el otro en flautas ;-)... 

Pero lo que seguramente más ha influido es que me he pasado los días pegada a la tele viendo lo que pasaba en Egipto. Supongo que os habréis enterado del follón que allí se ha armado y que, afortunadamente, ha acabado bien. También sabréis que en Egipto precisamente fue uno de mis mejores viajes, del que os hablé largo y tendido (leedlo que merece la pena). Os conté por ejemplo, que cuando llegamos a El Cairo nos recibió toda la ciudad volcada en las calles porque Egipto acababa de ganar la Copa de África. Lo que no os conté es que nuestro hotel estaba precisamente en la ya famosa Plaza Tahir, ahora Plaza de la Liberación (la que sale en la foto que abre el post). Recuerdo un día que la cruzamos para ir a cenar a una especie de burger egipcio (donde nos miraron como si fuésemos extraterrestres) y cruzar la plaza fue ya toda una aventura porque allí los semáforos y pasos de cebra, si los hay, son de adorno, y hay millones de coches y gente cruzando, a lo loco, por cualquier parte.

Total que os podéis imaginar la de emociones que hemos sentido viendo las imágenes de lo allí acontecido, y la alegría inmensa de que los egipcios se hayan salido con la suya. Algunas de las cosas que recordamos de allí son precisamente la pobreza reinante y la amabilidad de la gente, una gente a la que espero les vaya muy bien. Aquí al lado tenéis una foto tomada por mi padre de la ciudad, una calle cualquiera que bien podría mostrar lo que es la pobreza... Ojalá podamos volver y encontrarnos un Egipto libre y próspero.

Besos para todos
PD: Un saludo especial para Pipo de quien os tengo que hablar y del que no me he olvidado. Besos de peluche amigo ;-)