
Reconozco que me tome muy mal la elección de Río de Janeiro como sede de las olimpiadas de 2016... Fue un palo muy grande para esta pequeña oveja de peluche que estaba tan ilusionada... Bueno, ya os lo podéis imaginar por mi anterior post. Este fin de semana he pasado por varias etapas. Tras la decepción y una buena llorera, pasé a la rabia, primero contra los brasileños (con deciros que le retiré la palabra a mi amigo el osito Kaká) y luego contra el COI (que son una panda de cabro... de cualquier modo). Finalmente mi rabia fue contra Gallardón, que nos hizo albergar esperanzas cuando parece ser que sabía y ocultó, que era muy complicado que ganáramos, no sólo por el tema de la rotación y el hecho de que nunca hubiera habido unos juegos en Sudamérica, sino también porque ningún país europeo nos iba a apoyar porque, de haber ganado, no se podían presentar a la candidatura de 2020 (y lo quieren hacer, por lo visto, París, Roma, Berlín, Moscú...). Claro que también es verdad que él pensaría que si presentábamos la mejor candidatura nos la tendrían que dar a pesar de todo... Pues no, ya nos ha quedado claro que, digan lo que digan los de Río, que no ha ganado la mejor candidatura, aunque por supuesto hay que asumirlo con deportividad y felicitar a los ganadores.
Y bueno, ahora que ya se me ha pasado (no del todo eh) el disgusto, creo que hay que presentarse a las olimpiadas de 2020. Primero porque ha sido bonito ver la ilusión de (casi) todos los madrileños y españoles, y ver cómo por el deporte se han unido los políticos de distintos signos (dice mi papi que ver a ZP, Gallardón y Espe dándose besos en Copenhague era un espectáculo que difícilmente se volverá a repetir).
El alcalde ya ha dicho que hay que "abrir un periodo de reflexión" (hay que ver que bien hablan los políticos –y cuantas mentiras dicen-) y que no se decidirá hasta 2011, pero parece ser que eso es porque dependerá de si Gallardón sale reelegido como alcalde ese mismo año o no. Vamos que, una vez más, la política se mezcla por en medio.
Pero bueno, me ha gustado ver cuánta gente habla ya de que hay que presentarse sí o sí, y yo creo que también, que si no las cosas que ya están construidas se nos van a quedar anticuadas y las que se iban a hacer (Villa olímpica, etc) se van a quedar en nada. Por cierto, en Facebook (esta pequeña oveja se ha apuntado ya a la moda del “peichbuk” y también al twitter ;-) han surgido un montón de grupos; yo me he apuntado a varios y he cogido una curiosa propuesta de nuevo logo que podéis ver aquí al lado.

Así que ¡¡¡hay que volver a presentarse las veces que haga falta y que nos las den aunque ser por pena!!! Y ya sabéis el nuevo lema de la candidatura para 2020: ¡¡¡tengo una cabezonada!!!
Besos





